Los bañezanos
secundaron la iniciativa de alargar la fiesta y
acudieron con sus mejores disfraces al «Barrio Mojao»,
donde la juerga se prolongó hasta el amanecer del
domingo.
Lo último en
creaciones populares del Carnaval bañezano: el Sábado
de Piraña, que no de Puñeta , como algunos
han querido interpretar. En la noche del fin de
semana, en su segunda edición -la primera en la que
se ha incluido en el programa oficial carnavalero-, se
prolongó desde la medianoche hasta el amanecer y contó
con el respaldo de unas 300 personas disfrazadas.
Sábado de Piraña, un nombre con el que se pretende
«dar el último mordisco al carnaval que acaba de
terminar y el primero al del año siguiente»,
proporcionando una oportunidad de continuar la fiesta
«a los que han ido a desfilar a Astorga, a la Piñata,
y vuelven disfrazados a La Bañeza. Así, bajando el
precio de las copas, les damos la oportunidad de
continuar divirtiéndose, con el añadido de que, para
volver de Astorga, han tenido que dejar de lado las
copas», explica Javier Turrado, uno de los
empresarios de hostelería que han impulsado esta
iniciativa. El Bar de María, Donde Queráis, Trazos,
Carnaval, Panamá y Elvis, los bares del conocido como
Barrio Mojao , son los impulsores de una
iniciativa que idearon unos amigos en el Elvis,
delante del café o del chupito de después de comer.
Consiguieron el apoyo de los bares citados y de
Fotografía Félix, con el fin de que las copas salgan
más baratas después de unos días de elevado gasto
en vinos y espirituosos. Por su parte, el estudio añade
un incentivo al uso del disfraz, al regalar un retrato
a todo aquel que acuda con el debido atuendo. Algunos
decían haber optado por el Sábado de Piraña, ante
la masificación de la Noche Bruja y los hosteleros,
satisfechos por la participación, han anunciado la
continuidad de la iniciativa para el próximo año y
con mayor contenido.