Revolución en el cielo, es Carnaval y ha venido Polo

Revolución en el cielo, es Carnaval y ha venido Polo

Carnaval en vena. Y en La Bañeza, claro. Tanto monta. Para aquel joven corresponsal recién llegado a la comarca no era fácil de entender el alma carnavalera de La Bañeza. La historia de ese apasionado idilio entre La Bañeza y el Carnaval. Polo en medio. La fidelidad de los bañezanos incluso en los tiempos difíciles de la prohibición durante la dictadura, cuando salir disfrazado a la calle era un riesgo nada difuso.

Polo me lo explicó con pocas palabras: tienes que sentirlo. Y vaya si lo sentía. Él y otros como él. Cientos, miles de bañezanos de todas las edades y circunstancias. Pero él desde luego. Desde un Carnaval hasta el siguiente. Cada día de su vida. No exagero.

Hasta pienso ahora, mientras escribo estas líneas, que Polo era más Polo que nunca precisamente en Carnaval. Porque Polo era periodista aunque también trabajó de mecánico. Poeta. Escritor. Articulista. Ensayista. Contador de historias… Pero no hay manera de vestir a Polo con un solo traje profesional. No era hombre de uniformes… salvo en Carnaval. Quizá era todos los personajes juntos. Un espíritu libre, la suma, la mezcla en mayor o menor medida, de todos los seres de los que disfrazó.

Amaba el Carnaval, porque amaba la vida. Como nadie vivía el Carnaval porque como nadie vivía la libertad. Vive y deja vivir. Todos los días del año, pero sobre todo en Carnaval. Entonces daba rienda suelta a la fantasía, a la imaginación, a un conmovedor y picante ánimo transgresor. Al temperamento bullanguero que le hervía en la sangre. Al niño que siempre fue, por más años que cumpliera. Al maestro de la ironía y la sorna, al tipo socarrón de corazón enorme, la mirada limpia y un fino sentido del humor. Al Polo más verdadero. Al Polo auténtico.

Polo tenías razón. El Carnaval integra el código genético de La Bañeza. Está impreso en vuestro ADN. Tú lo llevabas dentro, te estallaba en las entrañas. Seguro que este año también te disfrazas y corres el Carnaval. Vamos que sí. Digan lo que digan Dios y San Pedro. Me apuesto la vida. La Asunción y San Roque intercederán por ti si te pillan. Que te pillarán porque nunca fuiste de esconderte. Atentos estarán San Blas, San Antón, Santa Águeda…

La que vas a liar, moreno. Todos los santos disfrazados. El cielo entero. Se van a enterar de quién es Polo. Me voy a pasar la Noche Bruja buscándote entre las estrellas. Creo que sé de qué te vas a disfrazar.

 

Óscar Campillo Madrigal.

Artículo publicado en el programa oficial del Carnaval de La Bañeza 2015.

Aprendices que quieren triunfar

Aprendices que quieren triunfar

El que piensa aquello de que las comparaciones son odiosas es porque tiene poca disposición a abrir los ojos y ver que aquel ante el que se examina es mucho mejor en algo que uno mismo; por eso siempre he sido de comparar, como ejercicio sano y tan útil como hacer un examen de conciencia y para no caer en el abandono de creer que lo de uno es lo mejor; aunque a veces –y humildemente– sea así.

Estuve el sábado en el desfile de Piñata de Astorga, sin el deber de tomar nota mental para escribir después veinte o treinta líneas sobre lo que dio de sí la fiesta, como me ocurre en La Bañeza, donde tengo que firmar crónicas con todo el empeño del poco carnavalero. Por eso, en la capital maragata fui simple espectador, rascando un frío descomunal dulcificado con taza de chocolate y un par de mantecadas exquisitas, pero con tiempo suficiente para comprobar que aunque Astorga le da varias vueltas a La Bañeza en algunos aspectos, en cuanto a la mascarada se refiere no me quedo corto al decir que son simples aprendices.

Gracias a que es ya época de doña Cuaresma, a la gente de fuera, a que algún grupo son parejas o tríos y que otros conjuntos son un desfile de comparsas con la coreografía aprendida, Astorga se hace notar en esto del disfraz, una pasión que los bañezanos llevan en la sangre y en Astúrica es afición importada. Quizás, como en la vida misma, se puede intentar copiar y pensar que lo de uno es lo mejor, pero triunfar en todo es difícil.

Fuente: Pedro J. Abajo / La Nueva Crónica

Mi amigo Blanco y el Carnaval

Mi amigo Blanco y el Carnaval

Este año cuando comience el pregón de Carnaval, volverá a nuestra memoria la imagen de una de las personas, que más ideas aportó a nuestro Carnaval, para mejorarlo y hacer que fuera mas conocido a lo largo y ancho de España.

Es verdad que el Carnaval bañezano nunca se dejó de celebrar, pero fue a partir de 1968, cuando el siempre recordado Julio Otero, entonces concejal, consiguió de la autoridad que se dejara celebrar, siempre que no se tapara la cara ni se ofendiera a nadie, y fue Leandro Sarmiento, entonces alcalde, en el año setenta, cuando consiguió que se comenzaran a celebrar las carnestolendas como «Fiestas de Invierno».

Cuando inició su andadura la democracia, ya se formalizó una comisión de Fiestas, para dar nuevas ideas, robustecer y ampliar los festejos y desfiles carnavaleros, y fue cuando saltaron a la palestra José Martín, el relojero, Ángel Nistal y José Blanco, que fueron proponiendo cosas nuevas, para conseguir dar más brillantez a las Fiestas del antruejo bañezano.

Así, de la ilusión y el trabajo de mi entrañable amigo Blanco, apareció el grupo Salsa. Un año fue con Mari Carmen, Fernando y Mari Nunci a Río de Janeiro a ver los carnavales, y a partir del siguiente año pareció el grupo Salsa, para dar al Carnaval bañezano, el espíritu y la gracia que tiene el brasileño.

No paró ahí y al año siguiente se inventó la Musa, que con el paso de los año se ha quedado como figura principal de los carnavales, inspirando y fortaleciendo la gracia, la belleza y el buen humor de los bañezanos. Con la Musa sacó a relucir el juglar, para cantar a la Musa y para darle los atributos a los jóvenes y bellas musas, montó un espectáculo que ha llegado a ser una de los mayores atracciones de las vísperas del Carnaval, con los cantos de los juglares, muchos de los cuales de gran prestigio nacional, junto a las magníficas puestas en escena del grupo, para honrar a su Musa, han sido un gran revulsivo en nuestros carnavales. La verdad que me cuesta remover todos estos recuerdos, que yo viví junto a mi entrañable amigo Blanco durante muchos años, a través de su oficina de Seguros Bilbao.

Pero en este primer año en que a Blanco le toca animarnos desde las alturas, no puedo por menos que reflejar y glosar estas vivencias tan importantes para nuestra Carnaval, ya que José Blanco Lobato no solo por el Carnaval, sino por otras muchas cosas que han sido importantes para nuestra ciudad, y llevan su impronta y su sello, con la generosidad y alegría con que hizo siempre lo que fuera bueno para la ciudad, y que llevó en su alma a pesar de su enfermedad, hasta su fallecimiento: La Bañeza.

 

José Cruz Cabo.

Artículo publicado en el programa oficial del Carnaval de La Bañeza.

Fotografía: Jesús F. Salvadores/Diario de León

Ya llega el Carnaval

Ya llega el Carnaval

¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!, decía Dante en su Divina Comedia: nosotros hoy diremos: ¡Bañezanos, abramos las puertas de nuestra ciudad para que pase Píero junto con las nueve musas canónicas del Olimpo!: Caliope, la belleza; Clío, la gloria; Erato, el amor; Euterpe, el placer; Melpómiere, la melodía; Poliminia, los himnos; Tolia, la fiesta; Terpsícore, la danza y Urania, la astronomía y, tras ellos, entren en hato nuestra bella Musa Bañezana y los grupos más carnavaleros de la ciudad de las comarcas.

Cuando la algarabía de la fiesta inunde el aire y pueble de serpentinas y coloridos confetis el adoquinado pétreo de nuestras calles, los rostros de vecinos y forasteros se verán plenos de alegría, esperando con paciencia, bajo un frío helado que viene de la sierra, los vistosos y animados grupos carnavaleros que bailan y danzan al ritmo musical de unas notas latinas, que llenen y recorran las calles de arriba abajo inundándolas de humor, salero y gracia.

En estos días de fiesta y de jolgorio, adosemos paganamente a estas Musas, que en un tiempo engalanaron con sus bellezas, una orografía de diversión en las laderas del monte Olimpo, hagamos nosotros lo mismo hoy con nuestros grupos de bellas muselinas, con la propagación de la alegría y el desahogo a cuantos a nuestra ciudad lleguen desde fuera, porque ya llega el Carnaval.

Hoy, nuestra ciudad se engalana de nuevo, se disfraza con careta de expectante teatro pletórico, lleno de humor y ritmo ante visitantes y forasteros, fundiendo por unos días ese culto carnavalero festivo, que nuestros grupos introducen con sus animados disfraces, la gracia y el alborozo por nuestras plazas y calles. Llevemos hacia ese núcleo, que es nuestra Plaza Mayor, donde sobresalen sus representativos monumentos, dando cobijo entre sus pétreos muros y desdentadas almenas, la algarabía de animadas comparsas, bajo la helada cúpula que forma en la noche las estrellas y miles de vistosos papelones de seda alcochada.

La Bañeza, parsano inspirado por unos días de la fiesta y de la alegría, lugar perenne donde siempre floreció ese germen carnavalero, llena de carreras y represiones en otro tiempo; personajes vivos del recuerdo, Los Morenos, La Charra, La Curina y sus musas Paula, Celia, Brene, Lucila, todos hombres y mujeres festivos, llenas de alegría, que fueron luego espejo de esas nuevas generaciones, Kike Java, Nuria Pérez, Julio Otero, Boño, Ramalles, Olimpia y muchos y muchos más, todos personajes mascarados que han transportado estas fiestas de ilusión y colorido hasta los de nuestros días.

Carnaval Bañezano, necesidad festiva de un pueblo alegre, laborioso, trabajador, prohibitivas en un tiempo y desenfrenadas en la actualidad, con un desemboque multitudinario en una noche mágica y bruja, donde el desenfrene alegre y sano, hace que los que nos visitan, vuelvan y gocen en otros días, muy diferentes, de otras cosas, de otras fiestas más desiguales, y sobre todo, de su gastronomía, recorriendo ahora nuestras calles, sin esa rigurosa máscara que cubra el vergonzoso rostro de esos días.

Risas, bullicio, algarabía, charangas, carrozas y músicas, todo hace que La Bañeza se disfrace de nuevo por un año más, que sus gentes exhiban, el esfuerzo y confección del trabajo de sus disfraces, bailen y canten alegremente, bajo el esplendor radiante de unos desfiles de color y luz.

No puedo dejar de tener un apoyo y recuerdo para los más pequeños, esos niños de nuestra ciudad, germen y fermento de un Carnaval para el día de mañana, mimándoles, derrochando en ellos ese calor de simpatía, para que continúe la fiesta popular algún día, cuando ya sean adultos en animados arlequines, magos, estelares y adivinas hechiceras.

Recuerdo carnavalero tengo también hoy para otro gran arlequín bañezano, Leopoldo Fuertes Carracedo, «Polo», que junto con sus amigos José, «el relojero», o Paco «logón», recorrieron nuestras calles con imaginativos disfraces, llevando siempre la alegría y el anonimato bajo sus caprichos disimulos.

Hoy, desde este Parnaso Bañezano, seguro que otro bañezano carnavalero, Pepe Blanco, habrá formado un nuevo entierro de la sardina; allí, donde se encuentre, seguro que Teresa Aller y todos los que hoy día nos faltan, recorrerán ese otro Olimpo Bañezano del más allá, acompañando ese entierro plagado de incandescentes hachas luminosas, húmedos pañuelos lacrimosos, coloridas cintas y, rigurosos lutos de plañideras con sollozos dolorosos, mientras la fenecida sardina se retuerce entre las incandescentes llamas que el dios Vulcano intenta propinarle.

El humo inunda concupiscente el atruejo. Ya se ha recogido el cortejo, ya los disfraces duermen el sueño en armarios y baúles. Ahora, los bañezanos esperan el descanso, la ceniza, pensando en como ha de ser el nuevo disfraz, oteando la imaginación, buscando un recogimiento que termine en esa otra fiesta religiosa que es la Cuaresma.

 

José Dionisio Colinas Lobato

Cronista Oficial de La Bañeza

Artículo publicado en el Programa Oficial del Carnaval de La Bañeza 2015

La esencia del carnaval es ser bañezano

La esencia del carnaval es ser bañezano

Con el paso de los años y los carnavales vividos en La Bañeza he descubierto la clave del éxito del carnaval bañezano, ese éxito que hace que año tras año triunfe, siga sorprendiendo y sobresalga por encima de los demás; que no conozca la crisis, y que cada día, cada rincón y cada carnavalero muestre un retazo de que la esencia de “ese nosequé” que hay más allá del carnaval está aquí, en La Bañeza, mientras que desfiles, carrozas, comparsas y disfraces comprados hay en muchas ciudades.

En La Bañeza hay algo que otros no tienen: la esencia del carnaval. Hace años, cuando estaba prohibido y había que camuflarlo con el título de ‘Fiestas de invierno’, eran muchos los que escapaban de la autoridad y se pasaban las normas por alto para correr el carnaval; nombres en mayúsculas como el de La Charra, Kike Java, Nuri, Polo Fuertes, Olimpia, Encarna, son los que me vienen ahora mismo a la mente como ‘maestros’ de esta nueva hornada que ha cogido el testigo y prometen tener cuerda para rato.

O estos otros, con tantas –o más– mayúsculas, como Sergio, Fernando, Toño ‘Taba’, Jose Bécares, Posada, Nano, Toño Moratinos, Montse y muchos más que se me olvidan, que cuentan con más medios para llevarlo más lejos, mientras preparan media docena de personajes por edición con los que recorren las calles de La Bañeza. Familias al completo, como la de Olimpia, Taba, y otras muchas cuyos miembros –juntos o por separado– enseñan a bañezanos y forasteros qué es eso que tiene el carnaval de La Bañeza para haber conseguido una declaración de Interés Turístico Nacional, sin dar premios y sin aprender pasos de baile para crear una coreografía con la que llamar la atención en el desfile.

El bañezano no se disfraza para competir por un premio, porque a diferencia de otros carnavales –que quieren, pero no pueden– aquí no hay premios que constituyan su mayor atractivo. El bañezano lo hereda, lo mama, lo vive y lo demuestra cada año con esa retahíla de personajes que a lo largo del año van ideando y dando vida o que de repente improvisan abriendo el baúl donde están descansado todos esos personajes y, con unos pocos accesorios y un folio con una breve aclaración, se convierten en eso que a nadie se le había ocurrido transformar en un disfraz.

El carnavalero de La Bañeza trata de sorprender, de ser original, de llenar el centro de la ciudad de parodias y de meterse en el papel por unas horas mientras que está pensando ya en otro personaje para el día siguiente, ya que tanto el personaje, como el papel a representar nada tiene que ver con el anterior. Pero, atención a los copiones –que en todas partes y todos los ámbitos sobran– lamento decirles que el Carnaval de La Bañeza no admite imitaciones. Es genético, se nace con él, se lleva en las venas. La Bañeza tiene ese “nosequé” que lo hace único, inimitable.

 

 

Fuente: Ángeles Cordero / iBañeza.es

Alegría, te quiero

Alegría, te quiero

Llegan días emocionantes. El otro día me dijeron que existen más de 500 palabras para nombrar emociones: ¡WOW! El vocabulario emocional es inmenso, aunque en realidad no hay más de 300 emociones. Es cierto que tenemos más negativas que positivas, pero lo fundamental es saber que cualquiera de ellas nos ayuda a sobrevivir, convivir y por tanto a vivir. Pero, ¿cómo explicar cuando estás contenta?

A veces pienso que el lenguaje no está valorado, sobre todo en estos tiempos de acortar e intentar poner rostros, pero es que las palabras y hablar con propiedad son una parte de la cultura fundamental. También es cierto que en ocasiones te encuentras ante situaciones en las que dices «No te lo puedo explicar con palabras, ¡tienes que vivirlo!», y reconozco que es algo que a mí me sucede con el Carnaval de La Bañeza, son tiempos de alegría. A estas alturas ya se estarán rematando las últimas hiladas, aunque también comenzarán a darse algunas puntadas para divertir con esa magnífica ocurrencia de última hora. Y es que da igual el disfraz, más o menos pensando, está claro que cualquiera alegrará la vista y el alma.

Son días en que las palabras se quedan cortas para poder expresar una emoción tan potente como la alegría. Busco en el Universo de las Emociones y me encuentro con palabras que me transportan a la mejor parte humana que nos hace sentir placer, diversión, desenfado, ilusión, júbilo y también optimismo. Y es que el Carnaval significa humor, a veces un paréntesis en la vida donde todo es posible y donde por unos días te trasladas a un mundo donde nada es lo que parece y donde la creatividad, pasión e imaginación están al servicio de la gente.

Pasen y sírvanse, porque estar alegres es cuestión de actitud. Celebra el Carnaval, saca la purpurina, ponle imaginación, desenfunda la caja de la diversión y menea el esqueleto. Reír ya sabemos que es sano, sanísimo, llena de vida.

Sueña. Siente. Vive.

¡VIVA EL CARNAVAL!

 

Alba Otero Perandones

Pedagoga y Educadora Emocional