by | Feb 29, 2012 | Curiosidades, Sentimiento Carnavalero
Basado en lo que se cuenta en “La Bañeza y su Historia”, página 230.
Acto Único.
Abierto el telón y con la escena a oscuras, un bufonzazo de humo que la envuelve, al tiempo que entre bambalinas explota una traca suave que acaba en una explosión más fuerte. Aparece en escena, de espaldas, como expelido por la explosión un ángel que intenta recuperarse de la caída ajustándose el atuendo. Túnica de raso blanco, del vestido de novia de su mujer.
– ¿Qué ha pasado? ¡Joder, qué ostia!, exclama el ángel que se atusa las alas de marabú blanco, como el de las coristas.
Se oye otra explosión más fuerte que la anterior. Por la parte de atrás, aparece, rodando por el suelo, el cuerpo de un hombre ataviado a la usanza del último tercio del siglo XVII. Camisa blanca de amplio cuello que asoma almidonado sobre una casaca parda de estambre fino, calzas verdes, medias rosa y zapatos negros con hebilla de plata al lado. Busca el sombrero y la capa. Incorporado, se coloca el sombrero de fino estambre azul, ala ancha y copa alta. Con la capa en la mano se mueve a ciegas; descubre al ángel a quien mira asombrado.
La escena se ilumina con luz de emergencia. Solo queda humo a ras de suelo
– ¿Es esto el cielo? pregunta al ángel.
-Hombre, tanto como el cielo…, contesta sorprendido el ángel. Yo acabo de entrar a mear en el Royal y en medio de la meada algo explotó y se fue la luz.
– Pues yo estaba en el purgatorio esperando en la puerta del cielo. Oí una explosión y aquí me tiene. Al verle de ángel he creído que era el cielo. Si esto no es el cielo… ¿Qué es ese barullo alrededor?
– El carnaval de La Bañeza.
-¿El carnaval de La Bañeza? ¿La Bañeza?… ¿de León?
– Si, si. La Bañeza, León. Los famosos carnavales de La Bañeza.
– No me lo puedo creer, se lamenta el disfrazado quien a renglón seguido se pregunta: ¿de qué sirvieron los 8.000 reales que doné a la fundación de las cuarenta horas para los tres días de carnaval?
El ángel no sabe de lo que habla el disfrazado a la antigua, a quien pregunta: -¿Y tú de que vas? dijo el ángel observando al detalle el disfraz del viejo.
-¿Es así como saludan los ángeles del cielo a las almas del purgatorio? preguntó molesto. Tenga usted un poco más de respeto conmigo.
-Oye, oye, que yo solo tenía curiosidad en el disfraz. ¿De donde vienes?
-Ya se lo he dicho, del Purgatorio. Por eso, al ver un ángel pensé que ya había llegado al Paraíso.
– ¿Te refieres a la residencia de ancianos de aquí al lado?
-No, no, vengo del Purgatorio. Soy un ánima del purgatorio camino al Paraíso. ¿Por qué me mira usted así?
-Porque es la primera vez que veo un disfraz de ánima del purgatorio. He visto zombis, vampiros y muertos vivientes, pero un disfraz de ánima del purgatorio es la primera vez que lo veo. Es muy buena idea ¿Vas solo o en comparsa?
.
-Que disfraz, ni que disfraz, contestó airado el ánima. Yo no soy un disfraz. Soy mi alma purgada que espera llegar pronto al Paraíso. Entonces, ¿usted no es un ángel de verdad?
-Claro que no. Este año la comparsa decidimos disfrazarnos de ángeles. Somos un Gabriel, que soy yo, dos Rafaeles, tres Danieles y otros tantos Miguelángeles. En total, una veintena, toda una corte celestial, contando los tres angelitos negros, en honor a Antonio Machín, ya sabe.
-¡Qué bonito! En mi época nadie se disfrazaba de ángeles, los hubiesen apedreado – ¿Qué es todo este barullo que se oye por las calles?
-Ya te lo he dicho, los Carnavales de La Bañeza.
-Mire ángel, o quienquiera sea usted bajo ese disfraz. Yo no voy vestido de Carnaval, dijo muy serio el ánima en pena. ¿Ha dicho usted que estamos en La Bañeza? Pues yo morí aquí hace muchos años. ¿En que año estamos?
– ¿Me estás vacilando? En el 2012, contestó el ángel.
– Entonces, ¿de qué sirvieron los 8.000 reales y las cuarenta horas?
-¿Me quiere explicar eso de las cuarenta horas? se mostró intrigado el ángel.
-Mire. Viví de mi trabajo de panadero en La Bañeza muchos años. Siempre fui cumplidor de las leyes y, aunque no fui un beato, seguí las normas y deberes de la Santa Madre Iglesia Apostólica y Romana. Siempre consideré que los carnavales eran perversos, irreverentes y pecaminosos para la villa.
-Hombre, no es para tanto, le cortó el rollo al ánima del purgatorio. Siempre hay alguien que pueda pasarse con una copa de más, o unos canutos; ya sabe, estupefacientes, pero la gente se divierte como le viene en gana y se lo pasa bien con los amigos ¿Sabe una cosa? Los carnavales son terapéuticos. El disfraz y la máscara sacan de nosotros lo que llevamos dentro.
-¿Qué me quiere usted decir con eso? ¿Qué saca de dentro uno que se disfraza de cura con máscara de asno? ¿O disfrazados de obispos con caretas frescas de gorrino? ¿Y qué me dice de hombres disfrazados de monjas enseñando ligueros pecaminosos? Por no hablar de las obscenidades que se cometen bajo esas horribles máscaras con lenguas lascivas asomando entre los labios. ¿Se considera usted un ángel?
– Hombre, esta noche si. Esta noche soy tu ángel de la guarda. Lo que no entiendo es que tu, yendo disfrazado de alma del purgatorio hables tan mal del carnaval. Por cierto, ¿en el purgatorio hay llamas, como en el infierno?
-Ya le he dicho que no soy un disfraz. Odio los carnavales. Le voy a contar quien soy. En el año de 1675 hice testamento como Luis González, vecino de La Bañeza. Expuse mis últimas voluntades en diferentes cláusulas y en una de ellas dispuse que dejaba ocho mil reales para que se hiciera una fundación de las cuarenta horas los días de Carnaval en el convento del Carmen Descalzo de esta villa. Las cuarenta horas se celebrarán en el dicho convento el do¬mingo, lunes y martes de Carnaval. Será con misa, ser¬món y exposición del Santísimo y con los ocho mil re¬ales y sus rentas sostendrán la fundación del jubileo de las cuarenta horas para siempre.
-Pues al señor Luis le salió el tiro por la culata. Ya ve como fueron las cosas. Del convento del Carmen descalzo no quedan ni las ruinas y los carnavales, en cambio, han sido declarados de interés turístico nacional. Y todo gracias a usted, si realmente es usted quien dice ser.
-¿Gracias a mi? Eso es imposible. ¡Pero si yo detesto los carnavales!
– Precisamente por eso. Su testamento ha servido a los bañezanos para demostrar que los carnavales de La Bañeza ya se corrían en ese año de 1675.
– ¿Y que tengo yo que ver en eso?
– Muy sencillo. Para conseguir tal honor a nivel nacional se exige tradición histórica de celebraciones carnavaleras en la población que lo solicita. Ya ve, señor Luis González. Ironías del Destino. Sin su testamento difícilmente podría demostrarse la larga tradición de los Carnavales en La Bañeza.
Se ilumina la escena con luz general
-Ya ha llegado la luz, dice el ángel. Bueno, yo me voy. Mi comparsa me estará echando de menos.
Se compone el atuendo antes de salir de escena. Se dirige al ánima del purgatorio -¿Vienes?
– No. Yo me quedo aquí esperando la entrada en el Paraíso.
-No te canses. Cuando llegues me mandas un e-mail
Al tiempo que sale el ángel, desde el fondo entran unas mujeres que vienen
sorteando a tientas la nube de humo que las envuelve.
– Aquí, aquí hay luz, dice una de ellas.
-Menos mal que ya ha venido la luz, dijo otra.
Van saliendo mujeres que muestran alivio de ver la luz de nuevo. Hablan entre ellas.
– ¿Por qué se habrá ido la luz? Vaya día para un apagón así.
– Más de una y uno habrán sacado tajada del apagón.
– ¿No habrá sido un atentado?
– Qué bobadas dices. ¿quién va a atentar aquí?.
– Nunca se sabe.
– Dejaros de tonterías y vámonos ya, que nos van a cerrar la residencia.
– Pero mira quien anda por ahí, dijo una al ver al ánima del purgatorio – ¿Mariano, qué haces ahí? Te hemos estado buscando. Anda que menudo disgusto nos has dado.
Como en tropel, las mujeres van rodeando a Mariano que no da crédito a lo que está viendo.
– ¿Vosotras otra vez? exclama Mariano con la cara descompuesta
– ¿Dónde has estado metido?
– Dejadme en paz, urracas, que sois unas urracas. No quiero veros a mi lado. Quiero ver a mi ángel de la guarda que me espera para llevarme al Paraíso. Marcharos de una vez, urracas de mierda.
– -Pero que cosas dices, Mariano. ¿De qué ángel hablas? Al Paraíso vamos todas y démonos prisa, no nos cierren la residencia y nos dejen fuera.
– No se atreverán a cerrarnos la puerta. Si no nos dejan entrar es montamos la marimorena.
– -Mariano ¿Has tomado las pastillas?
– No. Yo no tomo pastillas. Las pastilleras sois vosotras, que estáis todo el día contando, que si la azul al desayuno, a la comida las dos de colores y a la cena ya no sabéis la que toca. Dejadme solo. No quiero ir con vosotras. Espero mi ángel de la guarda.
– A saber lo que habrá tomado esta vez.
Mariano se resiste a ir con las mujeres que le sacan de la escena a rastras.
TELÓN
Pele Ferreras.
by | Feb 26, 2012 | Noticias, Sentimiento Carnavalero
Inspiró a las propias musas creando la figura de la diva tutelar del carnaval bañezano y prendiendo la mecha de sus grandes desfiles. ahora, después de tres décadas, el presidente del grupo salsa cuelga el disfraz
Es, ha sido, será, uno de los condimentos principales para la picantona y sustanciosa receta del carnaval bañezano. Un paisano que ha legado su vida a hacer más grandes los antruejos de la ciudad riberana, que ha salido a la calle con el disfraz puesto 32 años sin faltar uno solo. Que se ha pasado tardes enteras cosiendo lentejuelas y recorriendo la comarca en busca de músicos y charangas. Un paisano, en fin, que inspiró, él solito, la idea de la musa carnavalera. Es José Blanco, ahora ya ex presidente («era hasta el botones», puntualiza) del Grupo Salsa después de más de tres décadas de agridulce mezcla de trabajo y diversión, de lucha espolvoreada con brillantina.

Bañezano de 1944, de padre herrero-cerrajero y tratante de ganados, el pequeño de cinco hermanos cuenta su vida profesional en rápido renglón: «Empleado de banca hasta el año 2004, cuando me jubilé». Ahora bien, su dedicación a las Carnestolendas merece bastante más detenimiento por las muchas ilusiones y desvelos invertidos en ellas. Y eso que no empezó con buen pie en el mundo de la máscara: «Cuando tenía diez años, mi hermana me disfrazó de niña, con un gran sombrero de paja, y me pasé la tarde metido en una carbonera de la vergüenza».
Blanco cuenta cómo se produjo el gran cambio en el carnaval de La Bañeza, a caballo entre las décadas de los setenta y ochenta. «Antes eran los antruejos tradicionales, las fiestas de invierno que se llamaban, el carnaval popular y espontáneo, donde cada uno se (más…)
by | Feb 25, 2012 | Curiosidades, Sentimiento Carnavalero
Cuentan que hace muchos años, en una pequeña ciudad del norte, existió una joven pareja que se amaba con locura. Pero los impedimentos a este amor eran grandes. Él, hijo de nobles; ella, humilde plebeya. El muchacho desesperado, dicen acudió a una anciana del lugar, con fama de hechicera, sanadora, temida y respetada a partes iguales. Ésta, ante los ruegos del joven y no viendo solución a su situación, le dijo –“ Os haré un regalo, un día, un solo día en el que podréis estar juntos sin problemas…En breve recibiréis ambos unas máscaras, guardadlas bajo llave, que nadie sepa. Pronto se celebrarán en la villa los festejos de carnaval y la noche antes del martes, la noche de las brujas, será vuestro momento, poneros las máscaras, en la plaza mayor y cuando el reloj marque las 12.15 os encontraréis, no me preguntes cómo..” y sin añadir nada más se despidió.

Llegó la noche esperada y como dijera la anciana, bajo el reloj , los amantes se encontraron, se reconocieron aun sin verse, y ocultos tras sus máscaras vivieron la noche mas larga e intensa de sus vidas, rieron confundidos entre el gentío, bailaron al son de la música, disfrutaron del color, el calor y la compañía. La magia que acompañaba esa noche inundaba los sentidos, la gente desbordaba alegría y todo era perfecto, deslumbrante.
A la mañana siguiente , el campanario y la torre del ayuntamiento , velaban cual testigos mudos, en un escondido rincón de la plaza, dos preciosas máscaras que solas y abandonadas recordaban que todo es posible en carnaval, tan posible como que esa localidad fuera nuestra querida Bañeza y esa larga y ansiada noche nuestra “noche bruja”.
Autora del texto e imagen: Eva Riego Villazala.
Comentarios recientes