La sardina se mordió la cola

Casi dos horas de desfile y 60 grupos de La Bañeza. León y un buen número de pueblos de la comarca (Valcabado, Regueras, San Martín de Torres, Requejo de la Vega, Villazala, Jiménez de Jamuz, Huerga de Frailes…) para el día grande del Carnaval bañezano. La cabeza del cortejo partió de la calle Labradores a las 17.40 alcanzó al último grupo en el punto de partida y llegada a las 19.30 horas. Fue el doblado el que marcó el final, retirándose a las 20.30 horas. Referido a términos carnavaleros, la sardina, mejor que pescadilla, se mordió la cola.

Entre indios, pingüinos de Madagascar, tortugas ninja, tribus africanas, el carnaval caribeño (aunque más tapados por eso del frío), sobre salía el Bar-cenas, con sopa de sobre y chorizo en el menú del día. Iñaki Urdangarín fue objeto de crítica, al igual que Mariano Rajoy. Pero la negra actualidad informativa no fue la tónica general en lo que a disfraces se refiere. Llevaban especial marcha una grupo de soldados romanos y romanas, que bailaban con toda la coordinación posible en semejantes circunstancias. Las Mujeronas, de logotipo carnavalero, no imprimieron el ritmo descarado de otros años, aunque el grupo iba sobrado de vatios de sonido. Detrás, aunque en lo más alto, la Musa de Carnaval, Elena Mielgo, no dejaba de moverse. Scarlett O’Hara, su esclava y el vapor de Lo que el viento se llevó navegaron por el asfalto. Y, entre grupos, los espontáneos salían Barbie con caja y todo, hacían el carnaval y no la guerra.

 

Fuente: Diario de León.

La crisis, el frío y la disposición vencieron al desmadre

Después de un más que largo -reconozco que quizás excesivo- descanso vuelvo a esta Plaza Virtual para escribir sobre el carnaval, sobre nuestra fiesta a la que quedan apenas unas horas para poner el punto y seguido. Sí, es demasiado recurrente el tema y fácil de escoger ¿verdad? Pero, para qué vamos a hablar de sucesos más o menos desagradables, de la crisis económica o de los políticos si ya estamos el resto del año contando desgracias, historias financieras y asuntos municipales.

Hablemos, pues, de un carnaval que se hace en la factoría de la imaginación y donde el carnavalero más castizo está por encima de la lluvia, del frío y de un huracán que pueda amenazar la fiesta en la que todo se vuelve jaleo y cierto desenfreno, sin olvidar esa dosis de humor y de genialidad que hace a la cita bañezana ser diferente a todas las demás, hasta convertirse en un territorio de referencia para quienes gustan de sentir las sacudidas más variopintas de don Carnal.

Durante estos días -sin contar los años que quedan atrás- he escrito cientos de líneas sobre una mascarada que sigue sorprendiendo y que sigue ganando adeptos año tras año. Crónicas de los desfiles, previas de las actividades que se iban a desarrollar, reportajes sobre el gran espectáculo callejero del sábado por la mañana y algún que otro suelto para medios de fuera de nuestra provincia que se interesan por conocer y contar a sus lectores o espectadores qué es eso del ‘sentimiento carnavalero’ de La Bañeza del que tanto se habla y que muchos no conocen.

Y es que en estos días -a pesar del frío y de la crisis- nunca me ha faltado encontrar en las calles algo sorprendente para poder contar, a pesar de que más de uno apuesta por hacer un facsímil de la información publicada el año pasado pero añadiendo dos o tres ideas nuevas. ¿Será que el Carnaval de La Bañeza es diferente al resto de eventos o a la mascarada que hacen en las demás ciudades? La cuestión es que un disfraz, un grupo, un carnavalero de los que salen por libre o el mismo ambiente dan más de una razón para encontrar algo que se pueda contar a los demás; y si se ilustra con una, dos o un centenar de fotografías, incluso algún vídeo como ha hecho este periódico, el argumento de la monotonía queda más que desfasado.

Sorprende, y hay que molestarse por conservar esta cita, la fuerza que está cogiendo cada año el sábado por la mañana en el programa oficioso de los carnavales bañezanos y cómo son los aficionados los que construyen en las calles un parque temático de las carnestolendas más originales. Un espectáculo extraordinario que se hace sin un cinturón que ponga cota a la imaginación ni un altavoz que llame a los que fuera no sienten la verdadera fiesta, un acontecimiento que no entiende de formaciones ni de talonarios de cheques.

Supongo que algo parecido a lo que en su día fue la Noche Bruja y que en los últimos años se estaba convirtiendo en un desmadre bastante desagradable que, inevitablemente -y con bastante vergüenza, en muchos casos, en contra de lo que algunos piensen-, nos obligaba a los periódicos a hablar del Carnaval de La Bañeza colocando sobre la información un cintillo de sucesos. Afortunadamente, no sé si gracias a la crisis que no permite ciertos lujos, al impresionante frío, a que hubo muchísima menos gente que estos años de atrás o al excepcional dispositivo de seguridad colocado por la Policía Local, hay esperanzas de que la fiesta pueda recuperar una buena fama que nunca se debía haber ensuciado por culpa de apenas una docena de elementos que, para hacer el papelón que vienen a hacer a la Noche Bruja, no necesitan desplazarse hasta La Bañeza.

 

Fuente: Pedro J. Abajo / iBañeza.es

La mejor fiesta de la imaginación tiene nombre propio y cada año se reinventa: Carnaval de La Bañeza

Con casi tres horas de duración, sesenta grupos participantes más muchísimos carnavaleros de los que hacen la fiesta a su manera, poniendo un sinfín de notas de humor y de color, el desfile del martes volvió a dejar patente que a pesar de la crisis y del mal tiempo que puedan amenazarnos, la mejor fiesta de la imaginación se reinventa cada año, tiene un nombre propio y ya no hay quien la pare: el Carnaval de La Bañeza.

El desfile en el que Elena Mielgo se estrenó como Musa del Carnaval, presidiendo un cortejo en el que los grupos pusieron de largo sus mejores galas, contó este martes, 12 de febrero, con una marea de espectadores como público y con carnavaleros de todas las edades desfilando en un gran o pequeño grupo o haciendo disfrutar al mirón con una importante dosis de buen humor.

Los que van por libre…

Así, en La Bañeza no podían faltar originales propuestas de sustitutos para ocupar la silla de Pedro en el Vaticano, un viejo roquero ‘de los que nunca mueren’ o unos curiosos reporteros de televisión junto a un Spiderman anciano. Entre otros, un insólito cocinero del Bar-Cenas, dos representantes de “Embutidos Urdamanguín”, Eduardo Manostijeras, el ‘Trapajero’, una ‘operadora’ de la línea erótica ‘La Bella y la Bestia’ formaban parte de la juerga de quienes hacen el carnaval por libre.

…Y los grandes grupos

En cuanto a los grupos, las cabareteras, indios, marineros, personajes del Oeste y de cuentos, muchos esquimales, unicornios, brujas, chinos, leñadores, tunos, indígenas, piratas, pastores, reinas de corazones, romanos, policías, frutas, azafatas y pilotos de avión, el muñeco de Bimbo, rocieros, merlines y cortesanas son algunos de los cientos de disfraces que recorrieron las calles bañezanas el martes de carnaval.

Además, entre otros, infinidad de pingüinos, pintores, Tortugas Ninja, la puesta en escena de Abba en concierto, domadores con sus pequeños tigres y leones, la representación del Belén, una montaña rusa muy concurrida, una tribu africana, piratas, egipcios y el popular Wally multiplicado por mil hicieron del desfile una auténtica marea de originalidad en la que una curiosa escenificación de Las Meninas, cuyos personajes vistieron trajes realizados con bolsas de comercios bañezanos, puso una nota sobresaliente de singularidad al desfile.

Ese ‘sentimiento carnavalero’

La capital bañezana cierra mañana, miércoles, con el entierro de la sardina seis días de eventos en los que el mal tiempo ha hecho peligrar algunos de los actos pero que, finalmente, el buen humor, las ganas de disfrutar y esa sensación indescriptible a la que aquí se le llama ‘sentimiento carnavalero’ han hecho que gracias a una organización acertada y comprometida por parte del Ayuntamiento de La Bañeza y a la implicación tanto de los grupos participantes como de los carnavaleros y del público han hecho de la fiesta un evento digno de estar considerado entre los mejores de España.

 

Fuente: iBañeza.es

Hoy toca hablar de carnaval, del Carnaval de La Bañeza

Doy comienzo a una nueva columna para mis ‘Letras con eñe’ en un momento en que el papel en blanco amenaza con llenarse de color, porque hoy toca hablar de carnaval; pero no de un carnaval cualquiera, una de esas citas anónimas de las muchas que se celebran en estos días a lo largo y ancho de nuestras fronteras, sino del Carnaval de La Bañeza. Ese carnaval genuino que apenas necesita unas horas para convertir lo imposible en real, donde lo absurdo puede llegar a ser la estrella de la fiesta y donde lo inimaginable se hace realidad a través de cada uno de esos carnavaleros que se encarga de darle forma a su idea hasta convertirla en algo grandioso.

Este carnaval que ha desafiado a la autoridad, a las costumbres de aquella España que lo consideraba “de dudoso gusto” y que le exigió cambiar el nombre por el de “Fiestas de invierno” a algo parecido pero permitido por el gobernador de entonces. De una época que -quien suscribe y muchos de los que están leendo estas líneas- sólo conocemos por las referencias orales o escritas que las crónicas han dejado para los herederos de un carnaval con mayúsculas, como el que tenemos el orgullo de disfrutar en nuestros días. (Aunque en La Bañeza se pasara un poco por alto esa prohibición…)

Este carnaval que, como dijo un periódico provincial este fin de semana, “se escribe con B… de bañezano” y se encarga de dejar claro que eso sólo se consigue llevándolo en la sangre y anticipando al resto de problemas de los que acucian a la sociedad de hoy las ganas de pasarlo bien. El caso es que mientras escribo estas líneas, no tengo claro que desafíe al tiempo que trata de mermar el número de visitantes, o con desbaratar los planes de los carnavaleros que están a estas horas arreglándose y mirando al cielo con la confianza puesta en que don Carnal aparte de un manotazo esas nubes que amenazan con echar a perder esta cita ineludible en el calendario bañezano.

Este carnaval que año tras año se supera en originalidad, en asistentes y en participantes que no quieren perderse la mascarada -esa de la que todo el mundo habla-. Esa fiesta que hace temblar a los universitarios tratando de sortear las fechas de los exámenes para poder escaparse a La Bañeza a correr el Carnaval. Este carnaval que no entiende de crisis ni de recortes, porque en los baúles de los auténticos carnavaleros hay material suficiente para reciclar un traje y convertirlo en un personaje de rabiosa actualidad; un disfraz que, aunque ya lo haya lucido hace décadas, vuelve a ser nuevo.

Unos retoques de esas improvisadas modistas que se encuentran en cada casa y el disfraz se convierte como por arte de magia en otro totalmente distinto y acorde con el personaje de moda, con el lío político que marca la actualidad o con algún personaje de cuento que, por su condición de clásico, nunca pasa de moda. Acaso en otras ciudades acusarán a la crisis de ser el detonante que impida la celebración del carnaval, o la excusa para bajar la calidad en referencia a años anteriores; pero en La Bañeza eso no pasa, porque en La Bañeza, el carnaval no es cuestión de dinero.

 

Fuente: A. Cordero / iBañeza.es

Los niños y los no tan niños ofrecen un vistoso desfile del lunes

A pesar del frío, multitud de niños de todas las edades y algunos carnavaleros que no son tan niños salieron este lunes, 11 de febrero, a las calles bañezanas en una jornada que el programa del carnaval dedica a los más pequeños con un desfile más corto, pero no por ello menos concurrido, ya que contó con la presencia de más de una veintena de grupos, tanto de La Bañeza como de la comarca.

En el desfile de esta tarde recorrieron las calles algunos personajes como los que aparecen en la historia de Alicia en el País de las Maravillas o en Madagascar, de la mano de un grupo de pingüinos representados por alumnos y padres del colegio Teleno, sin olvidar los clásicos esquimales, princesas, venecianos, romanos, chinos, ninfas de los bosques, pintores, leñadores, un grupo del Oeste Americano o el mítico personaje de videojuegos Mario Bros.

Como cada año, no faltaron los eternos payasos y las brujas que nunca pasan de moda, aunque desde hace unos años tienen que compartir protagonismo con los personajes favoritos de los más pequeños, como los sacados del cine o la literatura infantil. En resumen, un desfile para niños en el que no se puede olvidar a los mayores que hacen el carnaval ‘por libre’, dando una lección de que la imaginación y las ganas de disfrutar son algunos de los grandes atractivos de la fiesta.

 

Fuente: iBañeza.es

Programa Martes de Carnaval

MARTES 12 DE FEBRERO

  • 17:30 GRAN DESFILE DE CARNAVAL

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Itinerario: Labradores, Vía de la Plata, El Salvador, Ramón
y Cajal, Escultor Rivera, Juan Carlos I, Plaza Reyes Católicos,
Juán de Mansilla, Plaza Mayor, Calle el Reloj, Plaza Fray Diego
Alonso y Vía de la Plata.

La Charra más carnavalera volvió a encandilar a un coliseo abarrotado

El grupo La Charra, con uno de sus repertorios más carnavaleros, logró ayer encandilar al público bañezano presente en un coliseo prácticamente lleno, un acto que ha sido el concierto del carnaval que tradicionalmente organiza el consistorio dentro del programa oficial de la mascarada.

Algunas de sus nuevas canciones, clásicos en el repertorio de La Charra y canciones que no podían faltar -como la que es su carta de presentación y de despedida: ‘Ya viene La Charra’, tanto en su versión más bañezana como en portugués- no faltaron en el programa del concierto.

La crisis, los desahucios, el carnaval bañezano y la situación política marcaron el repertorio de una velada que se prolongó durante casi hora y media. Hoy, el día dedicado a los niños, ofrece actividades en la ludoteca y un desfile a las 17:30 horas. A última hora de la jornada, la Noche Bruja.

 

Fuente: iBañeza.es

Unos 200 carnavaleros escapan del frío, de la lluvia y de ‘La Autoridad’

La ya tradicional Carrera del Carnaval en la que la misión de los participantes es salvar las pruebas y obstáculos existentes entre la antigua estación de tren y la Plaza Mayor, con el fin de recordar las peripecias que sufrían los carnavaleros de antaño, consiguió reunir a unos 200 bañezanos que desafiaron no sólo a ‘La Autoridad’, sino al importante frío, al viento y la lluvia que ha estado amenazando la fiesta durante toda la jornada de este domingo, 10 de febrero.

La carrera es una de las actividades más curiosas del programa y este año alcanza su séptima edición, un evento de carácter lúdico-deportivo con un sorteo al final en el que se recuerda que antaño llegaban a la ciudad muchos visitantes a bordo de un tren para conocer o disfrutar de las entonces prohibidas ‘fiestas de invierno’. Los participantes -de todas las edades- pasaron las distintas pruebas colocadas por el camino y, tras el sorteo de regalos, fueron invitados a un refrigerio en la misma plaza.

 

Fuente: iBañeza.es

Programa Lunes de Carnaval

LUNES 11 DE FEBRERO

  • 10:00 LUDOTECA DE CARNAVAL

Fiesta de disfraces
Lugar: Ludoteca Municipal
Precio: 5 €

  • 17:30 DESFILE DE CARNAVAL INFANTIL

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Itinerario: El Salvador, Ramón y Cajal, Escultor Rivera, Juan
Carlos I, Plaza Reyes Católicos, Ángel Riesco, Plaza Obispo
Alcolea, Conrado Blanco, Plaza Fray Diego Alonso y Vía de la
Plata.

  • 24:00 NOCHE BRUJA

Imaginación, alegría, fantasía, locura, charangas, disco móvil,
máscaras colorido y disfraces por las calles de este carnaval
que por Excelencia y Sentimiento es de Interés Turístico
Nacional: DISFRUTANDO DE LA INCREIBLE E
INIMITABLE NOCHE CARNAVALERA QUE JAMÁS
HUBIERAS IMAGINADO.

 

 

Me acuso, padre, de no correr el carnaval de mi pueblo

 

Me acuso, padre, de no correr el carnaval de mi pueblo, La Bañeza,»¿Y cuantas veces no lo has hecho?”. Varios años ya. Desde que me acortaron una pierna y mi movilidad se ha resentido si corro, bueno, si ando deprisa, me caigo. “Pero hay que ser buen carnavalero y el daño que te puedas hacer, lo ofreces al antruejo en desagravio”. Pero es que las hostias son tremendas y me desuello las rodillas y las manos y hasta la cara.

“No importa. Tienes que seguir y seguir. Porque, ¿Cuántos años tienes?”. Muchos, padre, muchos y yo ya tengo cubierta la cuota para recibir mi pensión carnavalera. “El carnaval no sabe de pensiones ni de sobres, hijo. Y menos si eres bañezano. Así que arremángate la fantasía, búscate un disfraz cuajado de lentejuelas de imaginación y tira millas, coño”.

En el templo de la noche de los sueños me escondo tras una larga columna gótica, royendo la madera de mi frustración. Porque con los kilos también pesan los años. La mente está despierta pero la carne está floja cuando sobrepasas las siete décadas. Joder, con el padre confesor.

Así y todo, me arremangué mis miedos, descolgué un disfraz de tiempos de crisis y el primer garrotazo que me dio la benemérita de aquellos años cincuenta y sesenta del pasado siglo, me hizo correr por la senda de la libertad, cuajada de serpentinas y confetis. Hasta que caí todo lo largo de mi cuerpo serrano.

Mientras me levantaba vi correr y moverse al ritmo de ilusiones rotas a mis compañeros de carnaval. Comencé a disfrazarme de envidia, mientras las risas peinaban mi peluca revolcada por la tierra. Era sábado de carnaval en La Bañeza. La lluvia de imaginación caía a raudales sin ver ningún paraguas abierto. Era sábado de fantasía en mi pueblo.

Por fin se había vuelto a romper las coordenadas organizativas y el carnaval descontrolado, sin corsé, sin muletas oficiales, sin músicas contratadas, lo más auténtico de esta fiesta que un año la autoridad competente nombró, para joder un poco más con la oficialidad, de Interés Turístico Nacional.

Me levanté. Me sacudí mis andrajos cubiertos de pupas viejas e intenté volver a correr el carnaval de mi pueblo. Pero ya no hacía falta. A lo largo de este medio siglo pasado habían desaparecido los gobernadores civiles, los guardias beneméritos de tricornio acharolado, el tren y sus circunstancias, los policías de gorra de plato, las multas que nunca se pagaban y los serenos con lanza que cantaban las horas nocturnas a la vera de la casa consistorial.

Ya no hacía falta correr el carnaval. Me acerqué al confesionario del antruejo y le dije al padre: Me acuso de no correr el carnaval, pero ya no es pecado de lesa bañezanía, porque nadie prohíbe  nada. Ni para mandar tocar un ciego.

Me arrimé a una de las columnas de la inmensa bóveda de la ilusión y me despojé de mis viejos ropajes, manchados de caídas. Al fin y al cabo, hasta que por la noche, alguien no pregone la fiesta, sigue siendo libre el carnaval de mi pueblo, La Bañeza. Sin oficialidades, sólo locura y fantasía. Casi como era antaño.

Luego, volví a echar un trago a la bota que me servía también de fuelle de mi gaita virtual. Eructé setenta y dos años y grité a pleno pulmón:  Venga, coño, a correr todo quisque el carnaval. 

 Fuente: Polo Fuertes / Leonoticias.com