¡Oh musas, oh altos genios, ayudadme!, decía Dante en su Divina Comedia: nosotros hoy diremos: ¡Bañezanos, abramos las puertas de nuestra ciudad para que pase Píero junto con las nueve musas canónicas del Olimpo!: Caliope, la belleza; Clío, la gloria; Erato, el amor; Euterpe, el placer; Melpómiere, la melodía; Poliminia, los himnos; Tolia, la fiesta; Terpsícore, la danza y Urania, la astronomía y, tras ellos, entren en hato nuestra bella Musa Bañezana y los grupos más carnavaleros de la ciudad de las comarcas.
Cuando la algarabía de la fiesta inunde el aire y pueble de serpentinas y coloridos confetis el adoquinado pétreo de nuestras calles, los rostros de vecinos y forasteros se verán plenos de alegría, esperando con paciencia, bajo un frío helado que viene de la sierra, los vistosos y animados grupos carnavaleros que bailan y danzan al ritmo musical de unas notas latinas, que llenen y recorran las calles de arriba abajo inundándolas de humor, salero y gracia.
En estos días de fiesta y de jolgorio, adosemos paganamente a estas Musas, que en un tiempo engalanaron con sus bellezas, una orografía de diversión en las laderas del monte Olimpo, hagamos nosotros lo mismo hoy con nuestros grupos de bellas muselinas, con la propagación de la alegría y el desahogo a cuantos a nuestra ciudad lleguen desde fuera, porque ya llega el Carnaval.
Hoy, nuestra ciudad se engalana de nuevo, se disfraza con careta de expectante teatro pletórico, lleno de humor y ritmo ante visitantes y forasteros, fundiendo por unos días ese culto carnavalero festivo, que nuestros grupos introducen con sus animados disfraces, la gracia y el alborozo por nuestras plazas y calles. Llevemos hacia ese núcleo, que es nuestra Plaza Mayor, donde sobresalen sus representativos monumentos, dando cobijo entre sus pétreos muros y desdentadas almenas, la algarabía de animadas comparsas, bajo la helada cúpula que forma en la noche las estrellas y miles de vistosos papelones de seda alcochada.
La Bañeza, parsano inspirado por unos días de la fiesta y de la alegría, lugar perenne donde siempre floreció ese germen carnavalero, llena de carreras y represiones en otro tiempo; personajes vivos del recuerdo, Los Morenos, La Charra, La Curina y sus musas Paula, Celia, Brene, Lucila, todos hombres y mujeres festivos, llenas de alegría, que fueron luego espejo de esas nuevas generaciones, Kike Java, Nuria Pérez, Julio Otero, Boño, Ramalles, Olimpia y muchos y muchos más, todos personajes mascarados que han transportado estas fiestas de ilusión y colorido hasta los de nuestros días.
Carnaval Bañezano, necesidad festiva de un pueblo alegre, laborioso, trabajador, prohibitivas en un tiempo y desenfrenadas en la actualidad, con un desemboque multitudinario en una noche mágica y bruja, donde el desenfrene alegre y sano, hace que los que nos visitan, vuelvan y gocen en otros días, muy diferentes, de otras cosas, de otras fiestas más desiguales, y sobre todo, de su gastronomía, recorriendo ahora nuestras calles, sin esa rigurosa máscara que cubra el vergonzoso rostro de esos días.
Risas, bullicio, algarabía, charangas, carrozas y músicas, todo hace que La Bañeza se disfrace de nuevo por un año más, que sus gentes exhiban, el esfuerzo y confección del trabajo de sus disfraces, bailen y canten alegremente, bajo el esplendor radiante de unos desfiles de color y luz.
No puedo dejar de tener un apoyo y recuerdo para los más pequeños, esos niños de nuestra ciudad, germen y fermento de un Carnaval para el día de mañana, mimándoles, derrochando en ellos ese calor de simpatía, para que continúe la fiesta popular algún día, cuando ya sean adultos en animados arlequines, magos, estelares y adivinas hechiceras.
Recuerdo carnavalero tengo también hoy para otro gran arlequín bañezano, Leopoldo Fuertes Carracedo, «Polo», que junto con sus amigos José, «el relojero», o Paco «logón», recorrieron nuestras calles con imaginativos disfraces, llevando siempre la alegría y el anonimato bajo sus caprichos disimulos.
Hoy, desde este Parnaso Bañezano, seguro que otro bañezano carnavalero, Pepe Blanco, habrá formado un nuevo entierro de la sardina; allí, donde se encuentre, seguro que Teresa Aller y todos los que hoy día nos faltan, recorrerán ese otro Olimpo Bañezano del más allá, acompañando ese entierro plagado de incandescentes hachas luminosas, húmedos pañuelos lacrimosos, coloridas cintas y, rigurosos lutos de plañideras con sollozos dolorosos, mientras la fenecida sardina se retuerce entre las incandescentes llamas que el dios Vulcano intenta propinarle.
El humo inunda concupiscente el atruejo. Ya se ha recogido el cortejo, ya los disfraces duermen el sueño en armarios y baúles. Ahora, los bañezanos esperan el descanso, la ceniza, pensando en como ha de ser el nuevo disfraz, oteando la imaginación, buscando un recogimiento que termine en esa otra fiesta religiosa que es la Cuaresma.
José Dionisio Colinas Lobato
Cronista Oficial de La Bañeza
Artículo publicado en el Programa Oficial del Carnaval de La Bañeza 2015

Comentarios recientes