Miércoles de Ceniza, toca enterrar al pez. Después de cinco días de bailoteo y mucho cachondeo, llega el feliz entierro de la Sardina, en el que el pescado descansará por unos días para revivir como Piraña, el próximo sábado.
La Peña La Sardina, con su solemnes faroles, barbas blancas y vestimentas de luto desfilaron por La Bañeza con el acompañamiento de las plañideras que no paraban de llorar, pero también de bailar y reír. Quemada la Sardina, repartido el escabeche y vino, toca leer las coplas, entre las que se haya la ganadora titulada «Por una lengua sin lenguo» de Miguel Ramirez «Miche».

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