Vídeo del Carnaval 2013 de Jorge Troitiño

Desde hace unas semanas circula por Internet un vídeo de algo más de 4 minutos de duración, realizado por Jorge Troitiño, sobre las populares actuaciones y espectáculos improvisados el Sábado de Carnaval. La grabación, refleja muy bien, la espontaneidad de las carnavaleras y carnavaleros, que se entremezclan con las gentes que acuden al mercadillo semanal, despertando sustos, risas, buen humor y alegría. Según palabras del mismo autor:  <<Los carnavales de La Bañeza son Fiesta de Interés Turístico Nacional y organizan diversas actividades, como los tradicionales desfiles o el entierro de la sardina, pero desde hace unos años el sábado por la mañana se ha convertido en el referente que expresa el verdadero e improvisado «sentimiento carnavalero»>>

Os dejamos con el audiovisual en cuestión.

El Carnaval de la crisis… en La Bañeza ¡NUNCA!

Estamos en un año complicado, un año de escasez, de paro, de problemas financieros, de desfalcos, subida de impuestos, recortes… Nuestro carnaval llega en esta nube de crisis y para muchos como para mí, es un motivo de evasión, un momento en el que dejamos los problemas a un lado y nos convertimos en otra persona, en otro personaje…

En todos los lugares el recorte de presupuesto afectara también a esta fiesta, pero… en nuestra ciudad es difícil que se note. No dependemos de dinero, de premios, de subvenciones, de gobiernos, de democracias, de dictaduras… solo de tener ese sentimiento que no se compra, que los bañezan@s transmiten de generación en generación.

El sentimiento que te hace salir un sábado por la mañana ponerte unas botas de regar, la bata de tu madre, los guantes, el pañuelo a la cabeza, el cubo y la fregona y dejar la plaza limpia y reluciente… ese sentimiento que hace que te conviertas en un gorila, en un peluquero loco, juegues una partida de monopoly gigante, vuelvas a esa antigua escuela, te pasees con tu diminuta moto…

Pero ese sentimiento del que hablo no solo surge en la semana de carnaval, ya muchos días antes cuando regresas a la ciudad, ves a los bañezan@s de aquí para allá preparando, pensando, ingeniando, ultimando y todo con un halo de secretismo y misterio.

Cuando en tu casa todo empieza a ponerse patas arriba; aparecen trajes colgados por todas partes, complementos, pelucas, pinturas y esa purpurina que nunca se quita.

Levantarse ese viernes de carnaval al que nosotros le llamamos el viernes tranquilo (que de tranquilo tiene poco) dirigirte a trabajar y meter en tu bolso algo que te recuerde que hoy empieza el carnaval. Esa nariz de payaso, el sombrero de bruja, el Bob Esponja… que mientras realizas tu trabajo te pones como si nada estuviese pasando. Escuchar a la gente que entre cuchicheos mira sonriente hacia ti y comentan… “¡es de La Bañeza, lo lleva en la sangre!”

Ese sentimiento que te hace llorar cuando ves que tampoco este año eres musa del Carnaval. El que hace que tú casa se inunde de alegría, de juerga, de algarabía cuando te comunican que has ganado la sardina. Esa locura que te lleva a plasmar para siempre en tu cuerpo el símbolo del carnaval.

Ese sentir que permite que cada año el desfile sea más largo y grande, tenga mucha variedad, haya disfraces para todos los gustos pero con un salero sin igual. No es un desfile cualquiera, no existe competición, es un desfile en el que los bañezan@s salen a disfrutar. Unos con un traje elaborado, otros con lo que pueden aportar, unos son originales y otros repetirán. Pero algo que les une es ese sentimiento de verdad, ese sentimiento que transmite nuestro carnaval que no es otro que ver a la gente rebosando felicidad, alegría, gracia y humor de verdad. Ese sentimiento que nunca el dinero ni nadie nos quitará.

Es el Sentimiento Carnavalero, del que nosotros los bañezan@s podemos sentirnos tan orgullosos de poder llevarlo.

Feliz carnaval 2013, sin crisis.

Montserrat Arias Díez

Fechas para el Carnaval de La Bañeza 2014

Un poco pronto para anunciar las fechas del Carnaval del 2014, ¿no?… Pero como ya hay gente apuntando posibles ideas de disfraces y actos, organizad vuestra agenda y marcar bien en rojo, el primer fin de semana de Marzo de 2014.

Viernes 28 de Febrero: Viernes Tranquilo

Sábado 1 de Marzo: Sábado de Chispas

Domingo 2 de Marzo: Domingo de Carnaval

Lunes 3 de Marzo: Lunes de Carnaval y Nochebruja

Martes 4 de Marzo: Martes de Carnaval

Miércoles 5 de Marzo: Entierro de la Sardina

Sábado 8 de Marzo: Sábado Piraña

La Pócima del Carnaval

Artículo publicado en el Programa de Carnaval 2013.

 

Durante unos días, todas las penas, alegrías y rutinas, del año se verán concentradas en una dosis de colorido y diversión, que resulta ser la medicina más poderosa con la que cuenta La Bañeza. Una droga inmaterial, que cura de manera infalible, la espera anual por explotar de ganas de ser uno mismo y encarar con entusiasmo la llegada de la primavera. Un remedio al que La Bañeza y Comarca son adictas. Una adicción al Carnaval.

Y es, con esta pócima carnavalera, con la que contamos como antídoto a la tan contagiosa enfermedad que nos trata de invadir durante los últimos años, que algunos llaman crisis.

Encaremos todos de la mano de don Carnal, a ese virus, arrinconándolo y no dándole tregua, para que sepa -el muy cobarde- que con nosotros no puede; que si somos capaces de reírnos de nosotros mismos, que imagine como nos podemos mofar de los que tratan de arrancarnos nuestras ganas de ser felices y de disfrute. Que no venga al paraíso de la diversión a aguarnos la fiesta, y que no nos hable de Democracia, cuando es en el Carnaval de La Bañeza donde verdaderamente se aplica el Poder del Pueblo, el desorden organizado que siempre sale perfecto.

Un acto del pueblo, para el pueblo, que no necesita de dineros, ni de premios, ni de concursos, ni de certámenes, ni de nada. Sólo necesita de nosotros mismos. Me río yo de esos pobrines que todo lo alzan a golpe de talonario para pasarlo bien y organizarse. Y me quito el sombrero ante todas las generaciones, unidas por este Antruejo, que saben hacer volar su imaginación para hacer de tripas, corazón. Y de crisis, Carnaval.

Sigamos con todas esas iniciativas que saben cómo combatir la dolencia del pesimismo, manteniendo el principio activo del cachondeo y del arte del teatro, que ve en nuestras carnestolendas, su raíz más básica.

Salgamos a la calle, y seamos, una vez más, nosotros, como unidad y conjunto. Y recordemos, que si somos capaces de hacer brillar esta vega durante varios días, somos capaces de hacerla resplandecer durante toda una eternidad.

 

Fernando Otero Perandones.

 

Nocturno de carnaval

Ya suenan bombos, fanfarrias, / trompetas, saxos, enredos, / músicas de mil colores, / maracas en desconsuelo. / Que nos pilla el carnaval, / el carnaval de mi pueblo.

Que no falten a la cita / la fantasía y los sueños, / las máscaras y los disfraces, / la imaginación en vuelo. / La Bañeza es carnaval, / es carnaval y del bueno, / donde las brujas no duermen, / ensayando los mil vuelos / de sus escobas motoras / por las noches de los sueños.

«Rompiendo los viejos moldes / de lo que es nuestro antruejo, / la auténtica y vieja farsa / del carnaval de mi pueblo». / Fotografía perteneciente al archivo particular de Polo Fuertes

Hay que pintarse la cara, / hay que rasgar los mil velos, / hay que pegar lentejuelas / en los rabos de los perros, / hay que soltar serpentinas / y confetis desde el cielo, / donde ilusiones esconden / poesías y requiebros.

Veo pasar el desfile, / veo pasar el cortejo / al ritmo de las charangas / de músicas y de estruendos, / mientras estrujo los puños, / me hago daño en los dedos / y muevo mis torpes piernas / pisoteando recuerdos / de mis años de ilusiones / y de numeritos sueltos, / del carnaval prohibido, / de los desfiles corriendo / en busca de libertades / muy soñadas a lo lejos.

Veo carrozas y bailes, / cabalgatas a lo lejos, / desfiles de carnaval, / que ellos solitos nacieron / a golpe de libertades / que conquistamos al viento / en grupos de mil colores, / en grupos carnavaleros. / O de aquella Noche Bruja / que robamos al antruejo, / a la imaginación perdida, / a la helada y los luceros. / Después llegó la de Chispas, / chispas en chisporreteo, / tocados de mil pamelas / y de otros tantos sombreros. / Mientras se alargan los días / de fuegos, dioses y sueños, / poniendo la fantasía / como reclamo certero.

Ay carnaval bañezano, / ay carnaval de mi pueblo. / La imaginación se ha roto / como los quesos de agujeros / y aquella Noche de Brujas, / de las brujas y los sueños, / de fantasía y locura, / de sinfonías y juegos / es ya sólo un botellón / que se rompe en mil espejos.

Menos mal que aún nos queda / el sábado mañanero, / sabadito de mercado / de risas, soles y puestos. / Miles de bañezanos, / los nuevos carnavaleros, / desentierran ilusiones, / imaginaciones, retos / y el sábado de mercado, / mercado viejo y eterno, / se hace juerga en los rincones, / en las calles cachondeo, / rompiendo los viejos moldes / de lo que es nuestro antruejo, / la auténtica y vieja farsa / del carnaval de mi pueblo.

Y el Miércoles de Ceniza, / cuando despierten los cuervos, / se oyen músicas nocturnas / que me llaman a un entierro / de la sardina burlona, / que me llama desde dentro / a un nocturno de escabeches, / de vino, salmos y rezos, / coplas que se van cantando / a un último sentimiento.

Luego sueño que me entierran / y me asusto y me despierto.

 

Fuente: iBaneza.es / Polo Fuertes.

Cuando el Carnaval era pecado mortal

Mis últimos disfraces, mis últimas máscaras han sido del paño virtual que cubren estas y otras columnas. El esqueleto me hace largas cambiadas y he tenido que dar puntadas a ciegas, para no caer en la cuneta del que quiere y no puede. Que también. Por eso, queridos lectores permitidme que hoy haga un poco de historia de aquel carnaval de mi pueblo, La Bañeza. Mi propio carnaval, más bien, cuando todavía era pecado mortal,

Y es que por aquel entonces, cuando el tío generalísimo seguía con su lucecita en el Pardo y algunos curas trabuqueiros, de sotana perpetua, alzacuello amorenado y tonsura elíptica, sacaron a relucir unos inexistentes pecados mortales contra la carne, antes de que la penitencia cuaresmal no dejara a dos velas de carne de esta malpensada y de la otra, sino comprabas la correspondiente bula.

Por eso, no es de extrañar que una tarde de aquellos memorables martes de carnaval bañezano de los años sesenta del pasado siglo, un guardia civil de La Bañeza me dijera a bocajarro: “Estoy hasta los güevos de estas mariconadas con las que nos estáis comprometiendo. Había que aplicaros la ley de vagos y maleantes”. No os riáis, queridos lectores. La anécdota es cierta como la vida misma. Después, el cachondeo seguía en el propio cuartel y mi respuesta fue casi de inmediato: “No diga eso, señor guardia, que esto sólo es una tarde. Estoy casado y tengo tres hijos. Como piensa eso de mi”. Hasta que se le ablandaba la calavera de charol y nos echaba para la calle.

Eran tiempos de prohibición. Los verdaderos carnavales tenían que tener eso como primera salsa para que el pecado mortal fluyera a la superficie y diera sentido la frase del benemérito: “Fuera, marchad y no pequéis más”.

Y es que pecábamos con todas las ganas. Cuando subíamos a la estación y retrasábamos el tren de las seis de la tarde, haciendo pecar mortalmente de risa y juerga a los viajeros que iban para Astorga. Cuando hacíamos pecar aquellos martes de carnaval a los viajantes de comercio de zapatos, paños, legumbres o lo que fuera, que siempre escogían la plaza, La Bañeza, esos días para hacer sus visitas, coincidiendo con las fiestas de antruejo. Hacíamos pecar a los policías, a los serenos, a la Guardia Civil, que tenían que correr tras los disfrazados, con fusta en la mano y palabrotas en los labios. Hacíamos pecar a beatas y beatos que, antes de tomar la ceniza el Miércoles Santo tenían que confesar sus malos pensamientos carnales al paso de los carnavaleros.

¡Ay Dios!, cuanto pecado descarriado y pecador mortal crearon aquellas fiestas de invierno que, cuando llegó una permisividad del gobernador civil hubimos de cambiar de nomenclatura. “para que no deis tanto el cante”. Pero todo este cúmulo pecaminoso se vino abajo, cuando un grupo de gentes empezó a querer, a intentar, a conseguir organizar una fiesta que siempre había tenido la desorganización por bandera. Pero no había otra.

Las calles y plazas bañezanas se llenaron, se abarrotaron de disfraces. Por suelto y en grupos. Había que darle un mínimo de organización para que no se fuera de las manos, decían aquellos organizadores primitivos, con toda la razón. Sobre todo, si se tenía en cuenta que el pecado mortal se había multiplicado hasta tal punto, que a la entrada de la cuaresma, para poner al día a tanto pecador habría que traer curas importados y misiones.

Y aquella organización pasó después a ser patrimonio político municipal, con carteles anunciadores, charangas y toda la pesca. Había que rentabilizar aquellas manifestaciones espontáneas de alguna forma, programar los desfiles, darle ley a una libertad que empezaba a entrar a rendijas en la sociedad. Y claro, esa oficialidad se llevó por delante el pecado mortal. Quedando sólo en un pecadito venial que se podía limpiar con una porla (por la señal de la Santa Cruz) de refilón.

Por eso, aquellos recalcitrantes carnavaleros tuvimos que inventarnos algo que tuviera un cierto aire de prohibición, de pecadito mortal, a mediados de los años 80 del pasado siglo, para que la fiesta no decayera. Primero llegó la Noche Bruja, loca y salvaje, en la que miles y miles de disfraces llenaron calles y plazas céntricas desde primeras horas de la madrugada, con el sólo propósito de celebrar nuestro carnaval auténtico, sin organización, sin programas preconcebidos, sin bula para seguir pecando. Después…, la Noche de Chispas reforzó aquella fantasía. Hasta tal punto que, hace unos años me informaron fuentes bien informadas que el entonces obispo de Astorga, don Antonio Briva Mirabent, quiso ver entre bastidores aquella noche pecaminosa. Algo que no llegó a concretarse, dado que la obra de Dios, el opus Dei que domina la curia diocesana, se lo prohibió tajantemente.

Hoy aquella idea de Noche Bruja está derivando en los últimos años en un botellón encubierto en la Plaza Mayor, con música programada de discoteca móvil que hace las delicias de los borrachines incipientes. Ya ni eso es pecado mortal. Y sino, que lo diga el actual subdelegado del gobierno, cargo anterior de gobernador civil, perseguidor de carnavaleros bañezanos, ya que además es magistrado.

Así que los más recalcitrantes, los que aún tienen su pecaminoso mortal esqueleto en condiciones, se están sacando de la manga de la imaginación otra farsa nueva, para dar cabida a su ansias pecaminosas del auténtico carnaval bañezano y, cada sábado previo a la semana carnavalera, salen al mercado a vender su fantasía, su locura, sus pecados mortales por calles y plazas bañezanas, rebosantes de mirones y envidiosos sanos como yo. Hasta que venga alguien, lo organice y joda la procesión. Ego te absolvo a peccatis tuis…

Fuente: Polo Fuertes / Leonoticias.com