El acróstico del Carnaval de La Bañeza

El acróstico del Carnaval de La Bañeza

El bañezano Diego Toral «Teodoro» escribió hace unos días un acróstico sobre el Carnaval de La Bañeza. La composición poética habla sobre la mascarada bañezana, creando con las iniciales de cada verso el nombre de la misma. Una genialidad creada por un gran carnavalero.

 

Chispas de colores,
Amenizaban en tus mejillas.
Risas y carcajadas,
Nacen en tu rostro
Alegrando los días.
Vuelve otro año más, nuestro
Ansioso carnaval.
Lleno de diarreas si coges un buen pedal.

Disfraces a montones, llenaban las calles.
En nuestra ciudad,

Las charangas hacían vibrar.
Algunos, llevaban

Buenos altavoces, y otros…
A DAR VOCES… una buena ni-
Ña mandó los volúmenes bajar.
Entonces la gente, pudo disfrutar.
Ziempre, todos…
ANIMANDO NUESTRA CIUDAD

La Bañeza: el salero del Carnaval

La Bañeza: el salero del Carnaval

Cualquier desconocido que analice a las gentes bañezanas casi en cualquier época del año, verá en ellas personas serias, bonachonas y amigables. Y aquí radica la gran baza que tiene La Bañeza para desmarcarse en su Carnaval: el despiste.

Nadie se espera un gran cambio de personalidad de ningún vecino, y menos de la noche a la mañana, pero en la cabecera de las vegas bañezanas, todo es posible. Cuando crees que estás hablando con un conocido y él te dice que no, que es Mari Carmen con sus muñecos, te desorientas un poco. Continúas tu trayecto y saludas a la maestra de tus hijos, pero ella te ordena en plena calle que no le pises lo ‘fregao’, entonces piensas si perdiste un tornillo o fue ella quien lo extravió. Pero cuando ya ves a dos presentadores en un escenario, con los premios de cine ‘Yoya’ repartiendo sopapos, a don Quijote y Sancho buscando molinos, y a John Lennon con Yoko Ono tocando ‘Imagine’, te darás cuenta, por mucho que te pellizques, que no estás en un sueño.

Aunque parezca una canción de Sabina, en La Bañeza verás dependientas tímidas sacando su cara más extrovertida, elegantes comerciantes con tacones de aguja y albañiles jubilados con harapos de troglodita y huesos en sus cabezas. Es el arte de hacer reír con los detallines que a diario quedan en nuestra mente. Cualquier momento, charla y juego de palabras es válido para sacar punta al mejor de los disfraces.

Pero no todo va en el disfraz. Ironía, sarcasmo y gracia se dan cita junto con don Carnal entre el Páramo, la Ribera del Órbigo, la Valduerna y las tierras del Jamuz. Con las influencias llegadas por las idas y venidas a través de la Vía de la Plata, La Bañeza lleva con orgullo el desparpajo de sus gentes, que no paran de pensar, imaginar y crear las más ingeniosas interpretaciones para sus personajes.

Y es que, en época de Antruejo las calles bañezanas se convierten en el escenario del mejor de los teatros: carnavaleros convertidos en actores que entran y salen de comercios y tabernas a modo de bambalinas, un público impaciente con ganas de soltar la mayor carcajada, madres y abuelas expertas en diseño de vestuario y maquillaje, y un director de escena llamado improvisación.

Difícil de explicar las características y el embrujo de un Carnaval que se escribe con mayúscula en el noroeste de la península, que se siente desde que se nace, que evoca a los adultos a esas etapas infantiles de rebuscar telares, cortar patrones, y embadurnarse de purpurina, mientras los mayores cuentan en un hogareño filandón, como ‘corrían’ el Carnaval en un tiempo otrora.

Es curioso que en la tierra del azúcar, los bañezanos sean los que más salero le ponen. Al Carnaval.

 

 

Fernando Otero Perandones.

La Bañeza, un Carnaval de calidad.

La Bañeza, un Carnaval de calidad.

El origen de las ciudades tiene mucho que ver en su carácter y finalidad. Hay ciudades para el arte, ciudades que invitan al recogimiento, ciudades institucionales, episcopales, cuarteleras y otras, las ciudades-mercado, cuya finalidad no es otra que comprar y vender productos, utensilios, servicios. La Bañeza es de éstas últimas, erigida por los propios mercaderes en un cruce de caminos. Mercaderes que se convierten en comerciantes y burgueses con el andar del tiempo y que, es sus años glorioso,s me recordaba al Macondo, de García Márquez, donde se compraba y vendía de todo y también, por supuesto ocio y diversión.

Ya hay documentos en la época medieval que hablan de su carnaval.

A finales del diecinueve y los felices años veinte florecen los salones llenos de dominós arlequinados para la pudiente burguesía y baile en la plaza para el pueblo llano. Los más atrevidos corren el carnaval y realizan el Entierro de la Sardina en tiempos de prohibiciones y suben a la estación a improvisar actuaciones antes los viajeros del tren-correo y la persecución de la benemérita. Con la democracia explosionan las ganas contenidas de Carnaval y llegan los grupos, los desfiles, la Noche Bruja, el Sábado de Chispas, el Viernes Tranquilo y otras muchas actividades carnavaleras.

Este sábado, en el Teatro Municipal, se inicia el Carnaval de La Bañeza con el Pregón de la conocida actriz Ana Arias y la proclamación de la musa María García, todo ello aderezado con las canciones y coplas de La Charra, grupo irreverente y dicharachero, divertido y crítico, que conviene escuchar con atención.

Amigo, es una buena ocasión para entrar en el meollo de este carnaval con el que no han podido las prohibiciones y los fríos, que se ha hecho a sí mismo en la ciudad-mercado por todos, ciudadanos, comarcanos y visitantes. Un carnaval de Interés Turístico Nacional. Te esperamos.

Antonio Odón Alonso, Doctor en Historia del Arte, Artista plástico y músico.

¿Por qué no bajar un «poco» el volumen en Carnaval?

¿Por qué no bajar un «poco» el volumen en Carnaval?

Desde hace varios años uno de los momentos más importantes para el Carnaval de La Bañeza es el Sábado de Chispas por la mañana. Pequeñas comedias, interpretaciones improvisadas, espontaneidad, un público entregado y carnavaleros que olvidan su personalidad para convertirse en un personaje. Algunos dicen que es volver a la esencia del Carnaval. Puede ser. Pero lo que es seguro es que a nadie deja indiferente, ni a los vecinos de las comarcas aledañas que vienen a comprar al mercado, ni al público que se desplaza para sorprenderse en una mañana tan especial.

Las escenas carnavaleras en la calle del Reloj y Plaza Mayor se superan en número y gracia, y para muchos carnavaleros, también se supera en volumen acústico. El año pasado en el Entierro de la Sardina, se leyó una copla que en su parte final hablaba sobre este tema:

Limitad la potencia de altavoces,

que no por sonar más

y poner el volumen al doce

se reirá la gente al pasar.

Mientras unos vamos a «pelo»,

a viva voz entre la ilustre «jauría»,

al día siguiente caramelo,

para curar la afonía.

Cambien discos por charangas

botellón por más bailoteo

que el peso de la balanza

sea menos watios y más cachondeo.

La semana pasada, en el «Filandón Carnavalero y Tortilla Literaria» que organizaba el grupo Los Otrora, muchos afirmaban que el volumen de equipos de sonido es excesivo para realizar su «particular» Carnaval, y no es poco el público que debido a la mezcla de músicas, altavoces y megáfonos con gran potencia, no se enteran de muchas de las comedias que se representan. El alcalde afirmaba ayer en Onda Cero conocer este pequeño «problema» y opinó que «entre los propios carnavaleros deben respetarse, aconsejarse y que se tenga en cuenta a la gente que no lleva equipo de sonido».

También sería conveniente, ir «conquistando» nuevos espacios. Todos los años vemos una gran aglomeración en la calle del Reloj, mientras otras calles adyacentes están totalmente vacías.

Así que pongámonos manos a la obra, y pulamos estos pequeños detalles, que todo el mundo pueda pasárselo bien, que el público disfrute de este día tan especial, y nosotros, los carnavaleros cedamos un poco para obtener una mejoría conjunta.

¡A correr el Carnaval!

 

 

¿Para cuándo el Sábado Piraña en los carteles?

¿Para cuándo el Sábado Piraña en los carteles?

Este año se celebra el 10º aniversario de la creación del Sábado Piraña, una jornada que hace engordar en un día más la celebración del Carnaval de La Bañeza.

La Piraña, ‘transformación carnavalesca bañezana’ del tradicional Sábado de Piñata, nació en el barrio Mojao de La Bañeza, zona hostelera de la ciudad conocida por su familiar ambiente. La idea, muy bien recibida desde el principio, logró el apoyo desde su primera edición de los más carnavaleros, sobrados de ganas de disfraz. Música fiestera, precios populares, orejas de Carnaval a última hora, muchas risas y el fotógrafo Duncan como retratista del mejor ambiente.

Diez años se cumplen en este 2017, que hacen del Sábado Piraña una cita obligada en nuestra Fiesta de Interés Turístico Nacional. Un día para que la Sardina resucite en forma de Piraña y que quede constancia de la capitalidad bañezana en las carnestolendas ibéricas.

Después de esta década, creemos que ya es hora que se incorpore esta fecha en los carteles oficiales que anuncian el Carnaval, del mismo modo que se incluye desde hace años en el programa oficial. Esperemos que en 2018, en su undécima edición, leamos en el cartel ganador, un Carnaval de 7 días (con sus dos jornadas de descanso, merecidas y necesarias… por ahora).

Revolución en el cielo, es Carnaval y ha venido Polo

Revolución en el cielo, es Carnaval y ha venido Polo

Carnaval en vena. Y en La Bañeza, claro. Tanto monta. Para aquel joven corresponsal recién llegado a la comarca no era fácil de entender el alma carnavalera de La Bañeza. La historia de ese apasionado idilio entre La Bañeza y el Carnaval. Polo en medio. La fidelidad de los bañezanos incluso en los tiempos difíciles de la prohibición durante la dictadura, cuando salir disfrazado a la calle era un riesgo nada difuso.

Polo me lo explicó con pocas palabras: tienes que sentirlo. Y vaya si lo sentía. Él y otros como él. Cientos, miles de bañezanos de todas las edades y circunstancias. Pero él desde luego. Desde un Carnaval hasta el siguiente. Cada día de su vida. No exagero.

Hasta pienso ahora, mientras escribo estas líneas, que Polo era más Polo que nunca precisamente en Carnaval. Porque Polo era periodista aunque también trabajó de mecánico. Poeta. Escritor. Articulista. Ensayista. Contador de historias… Pero no hay manera de vestir a Polo con un solo traje profesional. No era hombre de uniformes… salvo en Carnaval. Quizá era todos los personajes juntos. Un espíritu libre, la suma, la mezcla en mayor o menor medida, de todos los seres de los que disfrazó.

Amaba el Carnaval, porque amaba la vida. Como nadie vivía el Carnaval porque como nadie vivía la libertad. Vive y deja vivir. Todos los días del año, pero sobre todo en Carnaval. Entonces daba rienda suelta a la fantasía, a la imaginación, a un conmovedor y picante ánimo transgresor. Al temperamento bullanguero que le hervía en la sangre. Al niño que siempre fue, por más años que cumpliera. Al maestro de la ironía y la sorna, al tipo socarrón de corazón enorme, la mirada limpia y un fino sentido del humor. Al Polo más verdadero. Al Polo auténtico.

Polo tenías razón. El Carnaval integra el código genético de La Bañeza. Está impreso en vuestro ADN. Tú lo llevabas dentro, te estallaba en las entrañas. Seguro que este año también te disfrazas y corres el Carnaval. Vamos que sí. Digan lo que digan Dios y San Pedro. Me apuesto la vida. La Asunción y San Roque intercederán por ti si te pillan. Que te pillarán porque nunca fuiste de esconderte. Atentos estarán San Blas, San Antón, Santa Águeda…

La que vas a liar, moreno. Todos los santos disfrazados. El cielo entero. Se van a enterar de quién es Polo. Me voy a pasar la Noche Bruja buscándote entre las estrellas. Creo que sé de qué te vas a disfrazar.

 

Óscar Campillo Madrigal.

Artículo publicado en el programa oficial del Carnaval de La Bañeza 2015.