Así fue la presentación de la Musa del Carnaval en 1998

Así fue la presentación de la Musa del Carnaval en 1998

El 31 de enero de 1998 en los salones del Círculo Mercantil Bañezano, se presentó en un acto para los medios de comunicación a Saray Cuervo Martínez como séptima Musa del Carnaval de La Bañeza.

La presentación fue conducida por José Blanco, representante del grupo Salsa, y en ella alabó la figura de la Musa, que ese año cumpliría la séptima edición, asegurando que «tenemos la convicción total de llegar a le décima musa» un objetivo puesto por los integrantes del grupo Salsa en aquella época. Ni que decir tiene que la meta quedó superada hace tiempo 26 años, pues la figura de la musa del carnaval está totalmente instaurada en los actos de la fiesta. La proclamación de Saray sería dos semanas después, el 14 de febrero de 1998 en la sala de fiestas Ramsés II, y en la gala, habría espectáculos de zarzuela, revista y música.

Carmen Cadenas y Ruth Lobato que fueron musas en 1995 y en 1997 respectivamente, acompañaron a Saray, que aseguró sentir «un orgullo» por el nombramiento y que su principal meta era «pasármelo bien en carnaval».

El canal de televisión Teleno TV, que emitió desde Astorga a finales de los años 90, grabó este acto que puedes ver a continuación, gracias a la digitalización del archivo que están realizando.

El cortometraje Corre el carnaval, disponible para todo el público

El cortometraje Corre el carnaval, disponible para todo el público

En febrero de 2017, entre la variedad de actuaciones y disfraces que llenaban los aledaños de la Plaza Mayor de La Bañeza el Sábado de Chispas, había gente que se preguntaba «y estos… ¿de qué van?». Dos personas portaban cámara y micrófonos y recorrían de arriba a abajo la ciudad buscando el mejor plano. No estaban actuando, eran Isabel Medarde y Juan Marigorta grabando imágenes y sonidos para el cortometraje «Corre el carnaval», una idea de Pedro Miguel Fernández Fraile que llevaba años rondando en su cabeza, «es un carnaval diferente y único. Había que contarlo».

Ese año, aparte de plasmar la idea de la grabación, Pedro salió una vez más a disfrutar del carnaval junto a Ángel Fernández «Mortadelo» y Agustín Rodríguez «Tinín». La parodia que tenían preparada siguió la estela costumbrista bañezana que tanto disfrutan y agrada al público: Olimpia, Juliana y Fonfría volverían a la pescadería, con un puesto en el que no faltaban el bacalao, el congrio y las sardinas.

Cartel de la película, realizado por Antonio Odón Alonso.

Después del rodaje y montaje de la película, el cortometraje participó en varios certámenes como el Festival Internacional Luna de Cortos, el Festival Internacional de Cine de Ponferrada, el Festival de Cine y Televisión Reino de León y el Festival Etnovideográfica. Ahora, con el reposo que da tiempo, podemos disfrutar de nuevo de esta obra audiovisual, que ya es una parte de la historia del Carnaval de La Bañeza.

«Corre el carnaval» es un cortometraje documental de 15 minutos de duración.

Promotor / Guionista: Pedro Miguel Fernández Fraile

Productora: Bambara Zinema

Actor Principal: Pedro Miguel Fernández Fraile

Dirección y Producción: Isabel Medarde

Dirección de Foto y Cámara: Juan Marigorta

Sonido directo: Isabel Medarde

Edición de sonido: Pablo Vega

Montaje: Isabel Medarde

Vídeo del Carnaval de La Bañeza en 1975

Vídeo del Carnaval de La Bañeza en 1975

Año 1975. La Bañeza se mostraba como un centro del sur de León, efervesciente en mercados, comercios y gentes. En aquella época, algunos grupos de alumnos pedía permiso al Delegado provincial del Ministerio de Educación y Ciencia a través del Alcalde, para solicitar la no asistencia a clase de los días 25 y 26 de Febrero (Lunes y Martes) de 1974.

Vacaciones1974

En años anteriores, los bandos del Ayuntamiento cuando llegaban las denominadas «Fiestas de Invierno», rogaban a los participantes que fueran con la cara descubierta para una fácil identificación, no provocasen alteraciones del orden público y respetasen las normas de moralidad.

También era común solicitar el permiso al Gobernador Civil, siempre camuflando la palabra Carnaval, pero con plena conciencia de que la fecha coincidía con las queridas y añoradas mascaradas.

Bando1973 AutorizacionGobCivil1973

Pero volvamos al citado 1975. El programa publicado, consistía en 3 días de fiesta: Domingo, Lunes y Martes. En él, se hacía mención a «No llevar la cara totalmente cubierta, para poder ser identificados en cualquier momento». Los actos de la primera jornada comenzaban a las 10:00 horas con Dianas por las diferentes calles. A continuación, se inauguraría «Las Fiestas de Invierno», con la venta de dulces típicos, tales como las famosas Orejas de Carnaval o los Dominós en las confiterías bañezanas, además de la entrega de premios del Festival de Peliculas de las Fiestas de Invierno de 1974, en el extinto Parador Nacional de Turismo. A las 17:00 horas comenzaría un desfile con bandas de cornetas, de música, comparsas, majorettes y gigantes y cabezudos. Y a partir de las 23:00 horas tendrían lugar los bailes en las diferentes salas y discotecas de la ciudad.

Programa1975

El Lunes ya estaba marcado como el «Carnaval del Niño». Desfile de gigantes y cabezudos a las 12:00 h, a las 14:00 h sorpresas de «personajes típicos bañezanos» (Estaría bien conocer en qué consistía), y a las 17:00 h el «Grandioso día de las Fiestas de Invierno dedicado a los niños» con la orquesta «Los Xon d’Arriba» y la banda de cornetas y tambores del Colegio Santa María Madre de la Iglesia de Astorga. A continuación la verbena infantil en la Plaza Mayor. Aún no existía la Nochebruja como tal, pero a las 23:00 horas comenzaría de nuevo los bailes en las discotecas.

Ya el Martes, llamado «Día Grande», La Bañeza despertaba con una traca de cohetes, para que luego la banda «Os montes de Lugo» junto a los gigantes y cabezudos fueran alegrando el ambiente. El desfile lo formaban decenas de agrupaciones como las ya nombradas Majorettes, la comparsa de Valderas, las Dulzainas de Arrabalde, Rula con su toque de flauta y tamborín …, y entre todos ellos, los carnavaleros, «con el consiguiente humor y chispa que le caracteriza a todos los bañezanos».

Una vez terminado el desfile, comenzaría el «Gran Baile público y gratuito», en la calle Fray Diego Alonso y más tarde, serían las discotecas las que tomarían el relevo para los que aún el cuerpo les pedía más baile.

Parte de este Carnaval, puede verse en el siguiente vídeo, filmado en 1974 por Ángel Nistal «Gelo», con cámaras de 8 mm y Súper 8 mm. En él, puede obervarse, la cantidad de disfraces, público asistente, así como los Danzantes, Majorettes, Gigantes y Cabezudos y las bandas de cornetas que amenizaban los desfiles de un Carnaval, que mantiene la esencia, las ganas de pasarlo bien y un gran «Sentimiento Carnavalero».

Los antiguos antruejos en tierras bañezanas (y II)

Años después, prohibidos los carnavales como tantas otras cosas durante tanto tiempo, eran muy reducidos los disfraces que se paseaban por los soportales de la Plaza, más para esconderse de la autoridad que para guarecerse de las inclemencias de febrero, guardando como castillo numantino resistente a toda interdicción gubernativa, a pesar de todo y de la severidad del franquismo, el sagrado fuego de la libertad de la fiesta durante los casi 40 de dictadura, en los que raro fue el año en el que en las calles de La Bañeza no se viera alguna representación de la bufonada pecadora e insultante, sacudida por la fusta del poder, camino del encierro en la trena benemérita o en “la perrera” (la Prevención municipal) o de la multa por romper la competente proscripción, cuando no había que salir pitando para llegar a la estación al paso del tren correo de Madrid y bajarse en el siguiente apeadero para regresar andando a la ciudad, o bajar corriendo desde aquella estación hasta la Plaza sorteando la persecución y el peligro de acabar detenido en el cuartel, y ello hasta los últimos estertores de la represión, en que los tradicionales antruejos se revistieron nominalmente de “Fiestas de Invierno” para burlar o disfrazar así la mala conciencia represora de los entonces mandamases del Movimiento local y provincial, a los que ya en la posguerra se había enfrentado una emblemática mujer, madre soltera llamada Encarnación Rodríguez Martínez (Encarna) y apodada “la Charra” y “Flor del Té”, instigadora y gran sacerdotisa del Entierro de la Sardina, pretendiendo que el Carnaval Bañezano se mantuviera en aquellos tiempos de prohibiciones y censuras del nacionalcatolicismo (empeño que le costaría dormir algún antruejo en la cárcel, a la que era conducida desde la vecina tienda que regentaba) después de haber sorteado los anteriores de otra dictadura, la de Primo de Rivera, en la que, en 1930 y ya moribunda, “el gobierno lo prohibía y la prensa de orden, que clamaba desde antiguo por su desaparición o por su apartamiento del centro de las villas y ciudades, instaba a las autoridades locales a que, secundando la medida, impidieran en lugares públicos las molestas mascaradas”.

Algunos otros datos espigados y correspondientes a los Antruejos de otros años:

El número del semanario bañezano El Eco posterior a los carnavales de 1908 informa del decaimiento y la tranquila calma que aquéllos mostraron, no obstante la presencia de la brillante Tuna Bañezana, el animadopaseo en el Parador, y los concurridos bailes del Casino La Unión, el Liceo Bañezano, y los salones Laciana y el Relámpago.

La vida cotidiana siguió en los años 20 su curso a pesar de la falta de libertad y la censura, que no impidieron la invasión de cupletistas y compañías cómicas en los tablados de cafés y teatros. Las campañas de la prensa católica contra las varietés, los cafés cantantes y las casas de juego no consiguieron frenar la alegría de vivir propiciada por la prosperidad económica que acompañó al fin de la guerra europea, bonanza que trajo consigo los espectáculos, el cine, los deportes y la diversión, combatidos por el conservadurismo católico desde las Ligas contra la inmoralidad y la pornografía, los actos de desagravio por los carnavales, y los bandos gubernativos y las pastorales sobre la inmodestia en las costumbres que fijaban la separación de sexos y lo permitido en bailes, atuendos y excursiones.

Al final de febrero de 1931 en los salones de la distinguida sociedad Casino La Unión se celebró el Domingo de Piñata una cena americana servida por el Hotel Magín (después renombrado Hotel Madrid) y amenizada por la gran Orquestina Jazz Odón, y con tal motivo rememoran en La Opinión los antiguos y suntuosos “bailes de piña” de las madres y las abuelas tocadas con aquellos trajes de estrechísima cintura, con la sorpresa del regalo para la dama agraciada con la cinta de seda y las cintas trampa de varios metros de hiladillo de las que tiraba y tiraba la pareja desafortunada entre la hilaridad de los concurrentes, y la repetición al día siguiente de aquel otro al que invitaban los “Reyes de la Piña”, la pareja agraciada, que obsequiaba a los asistentes con un té o dulces y vinos generosos. Por cierto que aquel año, a propósito de “las escasas y ya manidas comparsas y de la poca animación de los bailes en las sociedades y en el Teatro y el Nuevo Salón”, se añadía que “poco a poco esta fiesta pagana va llegando a su término”.

En 1932, el alcalde Toribio González Prieto expone al vecindario mediante bando, muy similar por cierto al del alcalde de León, unas estrictas normas y prevenciones para la celebración de los carnavales de aquel año “dentro del buen orden y la moralidad” (en ellos se eligió, entre las cinco concurrentes al concurso de belleza, Señorita Bañeza 1932 a la quinceañera Aurita del Pozo López).

Finalizando el mes de febrero de 1933 y cercanos ya los carnavales (para los que se contratarán, como los años anteriores, unos tamborileros y el grupo Los Alegres para que actúen en la Plaza Mayor) se celebran en la bañezana Iglesia de Santa María (de igual modo también que los pasados años) funciones de reparación y desagravio a Jesús Sacramentado con ocasión de aquellas festividades mundanas, en las que en los tres días de carnestolendas (se dirá en el número de La Opinión del 26 de febrero) se celebrarán en el Teatro Seoanez por la tarde y por la noche grandes bailes de mascaras como en años anteriores.

El 5 de febrero de 1934 comenzaba en la valdornesa villa de Destriana un solemne novenario en honor del Sagrado Corazón de Jesús “como desagravio por las ofensas que recibe en estos días de carnaval”, informaba el corresponsal del católico semanario bañezano El Adelanto. Los antruejos transcurrieron allí con mucho jolgorio y algazara entre los jóvenes en el típico y muy animado baile, y con muy pocas máscaras, con lo que “se da por desaparecido el carnaval callejero, que bien ido sea”, se dice después de transcurridos.  En el pleno municipal bañezano del 28 de febrero se acordaba abonar 105 pesetas a los músicos Los Alegres por su actuación en los pasados carnavales.

Se resuelve en la sesión  municipal del 13 de marzo de 1935 abonar cuentas a las agrupaciones musicales Los Alegres y Los Gandules por sus actuaciones en las tres tardes del pasado carnaval. Los carnavales transcurrieron en Destriana con mucha alegría un año más, “pero Momo no habrá quedado muy satisfecho, dado el poco culto que aquí se le rinde; los enmascarados han abundado poco, con lo cual se da por terminado el carnaval callejero de antaño” (dice también de nuevo, un año más, El Adelanto), y lo que afirma no parece ser óbice para que también un año más “se desagravie al Sagrado Corazón por las ofensas que contra él cometen estos días los malos cristianos con la celebración de un solemne triduo”.

Los antruejos bañezanos de 1936 eran animados por los conciertos de la tuna astorgana Los Macacos (dirigida por nuestro paisano el ilustre “Chela” y acompañada en calidad de damas de honor por un grupo de simpáticas señoritas del Círculo Mercantil, según El Adelanto), además de por dulzaineros y por la comparsa musical Los Gandules (que repetía su asistencia), y a unos y a otros por su contribución festiva aquellos días destinaría la corporación sendas gratificaciones en metálico. Con escasa animación se celebraban lascarnestolendas en Santa María del Páramo, que van decayendo de modo notable cada año, siendo bastante concurridos los bailes en los salones. Se dieron varios conciertos en el Café Llanes por inteligentes artistas que fueron muy aplaudidos, y visitó también la villa una muy bien organizada comparsa de Benavente (al decir de El Diario de León). En Astorga, el Casino y la Sociedad Lírica Astorgana anunciaban el día 25 los tradicionales bailes de estas fechas carnavaleras.

 

Fuente: iBañeza.es / José Cabañas González.

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